Con el ritmo de vida actual, no todo el mundo puede dedicar una hora seguida al ejercicio. Falta de tiempo, agendas ajustadas o cansancio mental hacen que muchas personas abandonen rutinas poco realistas. Sin embargo, como explica la entrenadora personal María Casas, la efectividad del ejercicio no depende solo de su duración, sino de que sea sostenible y encaje en el día a día.
En una entrevista en el pódcast Fit Generation, la entrenadora subraya que no todo el mundo puede entrenar cinco días por semana ni alcanzar cifras elevadas de pasos diarios. Por eso, propone una alternativa más eficaz que una larga caminata ocasional: integrar pequeños ejercicios repartidos a lo largo del día, capaces de generar beneficios reales para el cuerpo y la mente.
NEAT: el movimiento cotidiano que funciona como ejercicio diario
El concepto clave que defiende María Casas es el NEAT, la termogénesis de la actividad sin ejercicio programado. Se trata de toda la actividad física que realizamos fuera del entrenamiento formal y que, según la experta, es “muy potente” porque permite mantener la masa muscular sin una gran exigencia física.

Sentadillas y flexiones repartidas superan a caminar una hora seguida
Caminar forma parte de este enfoque, pero no como una acción aislada. La entrenadora recomienda prestar atención a los pasos diarios como base de salud, con un mínimo de 8.000 al día, y destaca que caminar a diario ayuda a mantener un porcentaje graso bajo. No obstante, insiste en que el verdadero cambio está en mantenerse activo durante toda la jornada.
Para aumentar el NEAT de forma eficaz, propone gestos simples y sostenibles:
- Aparcar el coche un poco más lejos.
- Bajar una parada antes del transporte público.
- Subir escaleras en lugar de usar escaleras mecánicas.
- Caminar mientras se habla por teléfono o se contestan mensajes.
Estos hábitos, repetidos a diario, resultan más efectivos que concentrar toda la actividad en una sola hora de caminata.
Sentadillas y flexiones: snacks de entrenamiento más efectivos
Dentro del NEAT, María Casas destaca los llamados snacks de entrenamiento (o de movimiento). Son pequeños bloques de actividad física que se intercalan en el día para romper periodos prolongados de sedentarismo. Para la entrenadora, dos ejercicios sencillos destacan por su efectividad: las sentadillas y las flexiones.
Realizar cada dos horas una breve pausa con 10 sentadillas o cinco flexiones genera un impacto notable. Estos movimientos no solo activan grandes grupos musculares, sino que ayudan a cambiar la postura, algo clave para la salud. Como recuerda Casas, “la mejor postura es la que no se mantiene en el tiempo”.
Este enfoque resulta más eficaz que salir a caminar una hora al final del día, ya que el cuerpo humano está diseñado para moverse de forma constante. Además, estos pequeños gestos no suponen una gran carga mental y aportan beneficios cognitivos, especialmente tras largas horas frente al ordenador.
De esta manera, los snacks de movimiento y el NEAT se convierten en una estrategia realista y sostenible. Incorporar sentadillas, flexiones y movimiento diario permite mejorar la salud física y mental sin necesidad de largas sesiones de cardio ni entrenamientos complejos.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario