Caminar hacia atrás puede parecer un movimiento poco común, pero diversos expertos coinciden en que es una forma eficaz de fortalecer los músculos de las piernas, especialmente los gemelos. Este tipo de caminata activa de manera diferente las fibras musculares y mejora el equilibrio. Aquí te contamos todos los detalles.
Cómo caminar hacia atrás fortalece los gemelos
El fisiólogo del ejercicio Jordan Boreman explica en la Cleveland Clinic que caminar hacia atrás activa muchos de los mismos músculos que la marcha normal, como los isquiotibiales, las pantorrillas y los cuádriceps, aunque los trabaja de una manera distinta y suma el esfuerzo de otros grupos musculares.
“Caminar es un excelente ejercicio, pero cualquier tipo de ejercicio requiere variación para evitar sobrecargar ciertos músculos”, señala Boreman. En este sentido, subraya que caminar hacia atrás puede funcionar como una forma de entrenamiento cruzado dentro de una rutina de caminata o trote, ya que los puntos de apoyo en las piernas y los tobillos añaden un desafío adicional al equilibrio.
Además, el especialista destaca que al mover los músculos de forma diferente, la frecuencia cardíaca se eleva, lo que contribuye a quemar más calorías. Este tipo de marcha también beneficia a las personas con dolor articular o artritis, ya que reduce el impacto y mejora la movilidad.
Boreman añade que caminar hacia atrás es un ejercicio cardiovascular capaz de mejorar el estado de ánimo y combatir la depresión, recordando que “cualquier movimiento es bueno para la salud mental”. Por último, resalta que esta práctica obliga a mantener una postura más erguida, lo que favorece el cuidado de la columna y la alineación corporal.
Consejos para caminar hacia atrás
Algunos de los consejos que ofrece Boreman para caminar hacia atrás de forma segura incluyen:
- Evitar las multitudes: es importante hacerlo en lugares despejados para prevenir choques o caídas. Si utilizas un sendero concurrido, intenta hacerlo en horarios de menor afluencia.
- Elegir superficies lisas: evita los caminos con baches o terrenos irregulares, ya que aumentan el riesgo de tropezar. "Un sendero pavimentado y liso o césped plano es ideal para caminar hacia atrás", sugiere. Antes de empezar, revisa el entorno y asegúrate de conocer bien el terreno.
- Comenzar de forma gradual: caminar hacia atrás es un ejercicio físico y conviene no excederse al principio. Lo ideal es empezar con intervalos cortos de uno o dos minutos, alternándolos con la caminata tradicional, e ir aumentando el tiempo progresivamente conforme se gane práctica.
Caminar hacia atrás puede ser una actividad beneficiosa para mejorar el equilibrio, la coordinación y la fuerza, siempre que se realice con precaución. Con constancia, este simple cambio en la forma de caminar puede convertirse en un complemento eficaz dentro de cualquier rutina de ejercicio.


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