Adelgazar tras cierta edad exige un enfoque distinto al habitual. En los mayores de 45 años, el ejercicio físico ya no solo persigue la pérdida de peso, sino también la conservación de los músculos, un elemento clave para mantener un metabolismo activo y una buena calidad de vida. Frente a las rutinas centradas únicamente en caminar o correr, el trabajo de fuerza aparece como una alternativa eficaz para perder kilos sin sacrificar masa muscular.
Ejercicio físico para adelgazar después de los 45 años
A partir de la mitad de la vida adulta, el cuerpo experimenta una reducción progresiva de masa muscular. Este proceso influye de forma directa en el gasto energético diario y favorece la acumulación de grasa, incluso con hábitos similares a los de etapas anteriores. Por esta razón, las actividades aeróbicas tradicionales, aunque saludables, resultan limitadas cuando se practican de forma aislada.
El entrenamiento de fuerza destaca como una herramienta eficaz para revertir esta tendencia. El trabajo con pesas o con resistencia mecánica estimula las fibras musculares, mejora el tono corporal y mantiene activo el metabolismo. James Crossley, entrenador personal con amplia trayectoria, explica en declaraciones recogidas por ClikiSalud que, en ausencia de contraindicaciones médicas, el organismo conserva la capacidad de aumentar masa muscular más allá de los 40 años mediante estímulos adecuados.
Razones por las que el entrenamiento de fuerza resulta clave a partir de los 45:
- Preserva y aumenta la masa muscular.
- Eleva el gasto calórico en reposo.
- Facilita la reducción de grasa corporal.
- Refuerza la salud ósea y articular.

Todas las personas se pueden beneficiar del entrenamiento de fuerza
Músculos activos y control del peso en mayores de 45 años
El objetivo no pasa únicamente por perder kilos, sino por mejorar la composición corporal. Mantener los músculos activos permite sostener la fuerza funcional y prevenir la pérdida de autonomía con el paso del tiempo. Por este motivo, los especialistas aconsejan que el entrenamiento de fuerza ocupe un lugar central dentro de la planificación semanal.
Para completar este trabajo, conviene incorporar actividades complementarias que aporten variedad y beneficios cardiovasculares. Caminatas con pausas de fuerza, ciclismo o sesiones breves de alta intensidad adaptadas al nivel individual contribuyen a mejorar la resistencia sin sobrecargar las articulaciones.
Los expertos coinciden en la importancia de seguir un plan estructurado y adaptado a cada persona. A partir de los 45 años, el ejercicio deja de ser una cuestión estética y se convierte en una inversión directa en salud, equilibrio y bienestar a largo plazo.


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