El deporte es fundamental en cualquier época del año. Así, al igual que en invierno adaptamos nuestros entrenos llevando a cabo rutinas que nos permiten sobrevivir al frío, en verano es fundamental mantener los hábitos de ejercicio físico, siempre teniendo en cuenta las altas temperaturas que se experimentan durante esta temporada.
De este modo, entrenar en verano y mantener los hábitos de ejercicio físico es imprescindible, aunque eso sí, puede convertirse en una cuestión de supervivencia si nos planteamos hacerlo en un día de mucho calor.
Debemos tener en cuenta que, cuando entrenamos, nuestra temperatura corporal aumenta debido al calor que desprenden las contracciones musculares. Sin embargo, este incremento de temperatura se compensa por acciones termorreguladoras del cuerpo, como son la sudoración o el aumento de riego sanguíneo hacia la piel para frenar y reducir el calor.
Sin embargo, en verano, es mucho más difícil regular esta temperatura, por lo que es importante adecuar el tipo de actividad física a realizar según la temperatura que haya en el espacio en el que se vaya a practicar.
Además, es recomendable priorizar alternativas que no nos hagan estar al límite, así como escoger espacios frescos, ventilados, sin que nos dé el sol directo y sin exceso de humedad en el aire.
Con el objetivo de que sigas practicando deporte durante el verano, desde el Área Fitness de Club Metropolitan nos sugieren siete recomendaciones que hay que tener en cuenta para sobrevivir a los entrenamientos sin riesgos.
Tener en cuenta la temperatura del espacio
Tanto en verano, que hace calor, como en invierno, que hace frío, se vuelve imprescindible entrenar en espacios donde se pueda regular la temperatura del aire para que se adecue a la que solicita nuestro organismo.
Concretamente en el caso del verano, es recomendable entrenar en espacios con aire acondicionado, aunque es importante que éste no se encuentre por debajo de los 23 grados y que el frío que reciba nuestro cuerpo sea indirecto. De lo contrario, el cuerpo puede recibir demasiado frío, y el cambio brusco de temperatura con el exterior puede provocar resfriados y gripes.
Evitar las horas centrales del día
Si vamos a entrenar al aire libre, es imprescindible evitar las horas más calurosas de todo el día, que son entre las 12 y las 17 horas, cuando el sol cuenta con mayor potencia y puede ocasionarnos más daño cutánea y fatiga.
De este modo, los expertos recomiendan entrenar durante las primeras y últimas horas del día.
Hidratarse correctamente
Uno de los aspectos fundamentales a la hora de realizar ejercicio físico es la hidratación, la cual todavía se vuelve más importante en verano.
Si vamos a practicar deporte durante esta época, debemos hidratarnos cada 15 o 30 minutos con agua o bebida isotónica, aunque eso sí, sin hacerlo de golpe y sin tomar grandes cantidades.
Tomar unos 150-200 ml de bebida cada 15 o 20 minutos nos permitirá recuperar el líquido que perderá nuestro cuerpo a través del sudor.
Llevar a cabo una buena alimentación
Además de hidratarse correctamente, la alimentación también es fundamental dentro del mundo del deporte. En verano concretamente, debemos priorizar alimentos de fácil digestión y alto valor nutricional.
En este caso, no hay que olvidar que será muy beneficioso tomar frutas y verduras, puesto que contienen mucha agua y nos harán mantenernos más hidratados.
Protegerse del sol
Al igual que es importante no realizar deporte en las horas centrales, también hay que tener en cuenta que, si vamos a entrenar de día, por mucho que el sol sea menos potente, debemos hacerlo con gafas, gorras, protector solar y todo lo necesario para cuidar la piel.
Elegir bien la ropa deportiva
Más allá de protegerse bien con crema solar, también hay que tener en cuenta la ropa deportiva que llevamos. Por ejemplo, por mucho que nuestro conjunto deportivo favorito sea de color negro, hay que priorizar ropa de color claro, ligera y que transpire bien.
Eso quiere decir que no vas a utilizar la misma ropa en marzo que en agosto, sino que deberás adaptar tu vestimenta según la temperatura y las condiciones de la época en la que estés.
No exigirse de más
Finalmente, por mucho que durante el verano no se recomienda perder los hábitos deportivos que se tienen el resto del año, no hay que forzarse a realizar más de lo que el cuerpo permite.
Así, lo mejor siempre será reducir la intensidad, duración y distancia del entrenamiento siempre y cuando el calor y la temperatura sean muy altos, e incluso no entrenar cuando la temperatura sea insoportable.
Recuerda que los deportes acuáticos son una de las mejores alternativas para ejercitar en verano, ya que nos permiten refrescarnos a la vez que cuidamos nuestra salud.

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