El ejercicio casero tonifica los tríceps mejor que las pesas
Con el propio peso corporal es posible trabajar los brazos y obtener grandes resultados. Un claro ejemplo son los fondos de tríceps en silla, también conocidos como dips, un movimiento simple y accesible que puede hacerse en casa y que resulta altamente efectivo para ganar firmeza y reducir la flacidez.
La clínica del Dr. Millán Mateo señala que lo que popularmente se conoce como “alas de murciélago” corresponde al descolgamiento de la piel en la cara interna de los brazos, específicamente en la zona del tríceps braquial. Este detalle es relevante, ya que dicho músculo representa aproximadamente dos tercios de la musculatura del brazo superior, influyendo de manera directa en su apariencia.
La flacidez suele estar vinculada a factores como la pérdida de masa muscular, la acumulación de grasa o la disminución natural de colágeno y elasticidad en la piel. A esto se suma el sedentarismo y la falta de ejercicios de fuerza, que empeoran el problema. Frente a este escenario, la estrategia más eficaz es trabajar los músculos de forma constante y controlada.
Los fondos de tríceps se destacan en este sentido: según el Consejo Americano del Ejercicio (ACE), se trata de uno de los ejercicios más completos para tonificar y fortalecer la parte posterior del brazo, al mismo tiempo que mejoran la resistencia del tren superior y contribuyen a recuperar el tono muscular, logrando brazos más firmes y estilizados.
Cómo hacer los fondos de tríceps en silla

Nadie lo ve venir: este ejercicio casero tonifica los tríceps mejor que las pesas
Para ejecutar los fondos de tríceps no se requiere equipamiento complejo: basta con una superficie firme como una silla estable, un banco bajo o incluso un escalón resistente. La posición inicial consiste en sentarse en el borde del asiento, apoyar las palmas de las manos junto a la cadera con los dedos hacia adelante y mantener esa base firme.
El siguiente paso es extender las piernas con los pies juntos en el suelo y deslizar los glúteos fuera del asiento, de modo que el peso corporal quede sostenido únicamente por los brazos. Desde esa postura, hay que flexionar los codos de forma controlada hasta que la parte superior de los brazos quede paralela al piso, evitando que se abran hacia los lados.
Finalmente, se debe empujar con fuerza contra la superficie para estirar los brazos y volver a la posición inicial, concentrando el esfuerzo en los tríceps y no en las piernas. Se recomienda realizar entre 10 y 15 repeticiones por serie. Para principiantes, lo ideal es comenzar con 2 o 3 series e incrementar la cantidad progresivamente a medida que se gana fuerza y técnica.


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